Antonio Cánovas, Imeldo Serís y el almirante Nelson.

Era el 15 de julio de 1897 y al presidente del gobierno Antonio Cánovas del Castillo le quedaba menos de un mes de vida. Ajeno a todo, el alcalde de Santa Cruz, Imeldo Serís, marqués de Vilasegura, le había solicitado la colaboración para celebrar la gesta de la defensa de la isla frente al almirante Nelson. Y el amable Cánovas le contestó.

Antonio Cánovas del Castillo.

Antonio Cánovas del Castillo.

Excmo. Sr. Marqués de Villasegura. Muy Sr. mío y distinguido amigo:
La instancia del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, en la que solicitaba del Gobierno de S. M. el envío de la Escuadra a aquellas aguas para solemnizar con su presencia el Centenario de la defensa de la Isla contra las fuerzas del Almirante Nelson, fue entregada por mí al Sr. Ministro de Marina, rogándole me dijera en qué cantidad podía presupuestarse la referida visita de uno de los grandes buques de la Escuadra.
El General Beránger contestó que podía calcularse en unas cien mil pesetas, pero que como la angustiosa situación del Tesoro nacional aconseja la mayor prudencia en los gastos y pone al Gobierno en el duro trance de realizar todas cuantas economías lesean posibles y en estas, natural es que haya de dar siempre preferencia a las de casa, se veía precisado, con harto dolor suyo, porque bien quisiera coadyuvar al mayor realce de un glorioso recuerdo, a no poder, en atención a las circunstancias, aconsejar el gasto de tan considerables sumas, que el Presupuesto del ramo no permite hoy hacer, después del esfuerzo realizado por dignidad nacional enviando a Inglaterra y Estados Unidos de América nuestra representación naval en solemnidades muy recientes.
Crea usted y hágalo entender así al Ayuntamiento que el Gobierno siente profundamente no solemnizar con el envío de algún buque, aquel glorioso recuerdo para la Patria y muy especialmente para los habitantes de la Isla, pero ofrézcales, en cambio, que en momentos menos angustiosos para la Nación que el actual, tendrá sumo gusto en complacerles en tan justa demanda.
Con este motivo se reitera de usted su afectuoso amigo
Antonio Cánovas del Castillo, Julio, 15 de 1897.

Un mes más tarde, el 8 de agosto de 1897 en el balneario de Santa Águeda en Mondragón, Guipúzcoa, Cánovas era asesinado. El autor del crimen fue el anarquista italiano Michele Angiolillo, inscrito en el establecimiento como corresponsal del periódico italiano Il Popolo. Tras el magnicidio, Práxedes Mateo Sagasta, jefe del Partido Liberal, retorna nuevamente el poder en uno de los momentos más dramáticos de la historia de España.

Carlos Cólogan.

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